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Categoría: Dominación

Móviles -2

Suena el despertador casi sin haber dormido. Me arreglo rápido, sacando antes el tapón, que tanto me ha desvelado, el collar y me desenfundo del mono con cierta tristeza por no poder estar todo el día tal como he dormido. Desayuno rápido y salgo al trabajo.



MI compañera ya ha llegado, le saludo y veo que está con el móvil entre las manos, supongo que leyendo o mirando algo ya que no le veo mover los dedos. Pasa un rato y ya recibo, por fin, su mensaje, el primero del día que acaba de empezar.



- Buenos días. ¿Has tenido sueños? - me pregunta



La verdad es que no lo recordaba, pero sí que algo intenso había sentido en cada cabezadita que había podido dar. Así se lo comenté y me respondió con un jejeje que me hacía ver Su sonrisa dorada.



- Pues anoche lo pasé muy bien con Laura. Es muy obediente. Jugamos un ratito, cosillas picantes. ¿Sabes que tiene algún juguetito? mmm pero se quedó con las ganas de usarlo.



Empecé a imaginar la situación, aunque no era capaz de visualizarlo ya que mi ansiada Señora no entraba en detalles. Quise saber si Laura sabía algo de mi condición y me respondió que todo a su tiempo. Lo que provoca que me altere, que me sienta humillado con antelación ya que en cualquier momento podría pasar a ser algo conocido en el trabajo y ser usado en cualquier momento y condición, en cualquier lugar.



- Una cosa - recibo Su mensaje que empiezo a leer con atención sumido en Su autoridad, en Su dominio -, le he pedido a tu compañera que vaya al ase y se quite la braguita, que por cierto es monísima. Ahora está a punto de enviarme la foto - se hace un vacío -. mmmm preciosa. SI pudieras verla... - estoy que me salgo de la silla, no tanto por verlo, que también, sino por la situación de saber que Laura está empezando a ser tomada por mi Señora, en el mismo entorno que yo -. Bien, la ha dejado en la papelera, un poquito escondida. Espera a que otra compañera vaya al servicio, estate atento, y después ve tú. Coges la braguita y la guardas en el bolsillo. Ahora continúa con el trabajo y avísame cuando la hayas cogido. Menuda os espera.



Pasados unos minutos recibo un mensaje de Laura.



- Hola, puedes hablar?



Informo a mi ansiada Señora Mundo y me da permiso para hablar, solo para hablar.



- Sí - respondo -. Ahora dispongo de un ratito. ¿Cómo estás?



- Uffffssss ni te digo. Anoche estuve con Señora. Estoy impactada, encendida y ahora temblando de nervios.



- Espero que eso sea bueno.



Me dice que sí, que muy bueno, que jamás había pensado en algo tan intenso y emocionante y que Usted había aceptado iniciarla, que no me puede decir lo que hicieron anoche pero sí que se ha quitado las braguitas en el aseo y que las había dejado en la papelera y que tenía que ir cada hora a mirarlas y volver a dejarlas allí, controlar que no desaparecían y que semejante situación la tenía en vilo.



- Solo pueden verlas dos personas: mi jefe y mi compañera. y no quiero ni pensar la que se puede liar si eso pasa.



- mmm, menudo apuro si pasa eso - le respondo pensando en lo que tengo que hacer en cuanto vuelva mi otra compañera del aseo, que ya ha ido.



Noto su nerviosismo mezclado con placer. LE digo que tengo que salir un rato y que seguimos hablando. Espero un par de minutos desde que vuelve la otra compañera del aseo, salgo del despacho y les digo que voy al lavabo. Remuevo un poquito en la papelera y cojo las finas braguitas azules de encaje doblándolas con cuidado para que no se noten en el bolsillo y vuelvo a mi despacho notando la mirada apurada de Laura



- Señora, ya tengo las braguitas - le digo en un mensaje.



- Bien. En quince minutos vuelve a ir y mira en la papelera.



Me quedo pensativo, pensando en qué nueva situación se va a dar y le respondo que en quince minutos lo haré.



Durante esos minutos todo está tranquilo, con el movimiento propio del trabajo.



Me levanto de nuevo y justo cuando voy a salir al lavabo se levanta la otra compañera y dice que tiene que ir al aseo.



Me vuelvo y le digo a usted que tardaré unos minutos el motivo.



- Bien, mejor así, se notará menos



Oigo la puerta y salgo al servicio. Casi me da igual lo que puedan pensar. Entro en el aseo, muevo unos papeles que hay en la papelera y encuentro un sujetador a juego con las braguitas. No sé si debo cogerlo o dejarlo. Me inclino por lo primero y lo meto doblado en el bolsillo.



Cuando me siento en mi mesa, veo un mensaje de Usted.



- Quiero que te lo pongas



- Señora, estoy en el despacho



- Pues haberte llevado el móvil- responde tajante



Me levanto de la silla, nervioso, muy nervioso, empiezo a quitarme la camisa torpemente por las prisas y los nervios, sin dejar de mirar a la puerta, imaginando lo que van a pensar si me ven así, sintiendo la humillación y la falta de respuesta ante tal osadía. Pongo las copas del sujetador a la espalda para abrocharlo mejor por delante, lo abrocho girándolo rápidamente, meto los brazos por los tirantes, y lo dejo colocado como si tuviera tetas. Lo miro unos segundo en mí y ante lo ridículo que me siento no puedo evitar excitarme y notar cómo me sonrojo consciente de dónde estoy y cómo. Después de ponerme la camisa le envío un mensaje diciéndole que ya lo tengo puesto.



- Foto - me dice en la respuesta.



Hago rápido una foto y se la envío.



- Sin la camisa, rápido.



Respiro hondo y me vuelve a invadir la vergüenza, el ridículo, la humillación. Fuera de nuevo la camisa y hago tres foto seguidas, elijo la mejor, la mejor encuadrada y se la envío, poniéndome la camisa a continuación mirando sin cesar a la puerta.



- Muy zorrita. Así estás mejor. A ver cómo lo disimulas porque veo que se notan. Segura que estás duro.



Le respondo que sí y me dice que soy una viciosilla.



- Continúa trabajando zorrita.



A medida que avanza la mañana todo parece tranquilo, hasta que me llega un mensaje de Laura.



- dios dios dios ha desaparecido, la braguita joder joder y el sujetador joder mierda, qué hago qué hago?



- Espero unos segundos y respondo.



- ¿el sujetador...? - hago el despistado.



- siiii me había pedido que dejase también el sujetador y ahora no hay nada. Joder si se entera mi jefe...



Me quedo pensando unos minutos, pensando en qué decir.



- A lo mejor no ha sido él. Menuda mala suerte.



- y que lo digas, vaya una mierda, ¿qué buscarían en la papelera, para qué han mirado?



- a lo mejor se ha volcado y por eso lo han visto. ¿No te han dicho nada?



- noooo, me moriría de vergüenza si lo hiciera cualquiera de los dos, sobre todo mi jefe.



Si supieras lo que es tu jefe y cómo esta y de quién es...



Me doy cuenta que está Usted dentro cuando recibo un mensaje suyo diciéndomelo.



- espera, me está hablando Señora - me dice Laura.



Estoy un rato pendiente hasta que llega la hora de salir a comer, se lo comunico a Usted y me responde que se queda comiendo con Laura, que luego hablamos.



La tarde va avanzando y los nervios crecen al no saber nada desde las 14 h. Laura está más tranquila y empiezo a pensar que ya debe saber quién soy y quién tiene sus prendas, de quién soy y mi condición de entrega, de sumisión.



Me levanto del asiento y me dirijo al aseo, esta vez por necesidad. Me doy cuenta que me he vuelto a dejar el móvil en el despacho. Estoy tentado de volverme a buscarlos pero dejaría en evidencia cierto nerviosismo. Así que rápidamente vuelvo a mi mesa, antes de que nadie pueda ver o curiosear en mi móvil. Termina la tarde y recibo un mensaje de mi Ama para que le avise cuando me quede solo. Justo a la hora de la salida, se asoma Laura a la puerta y me dice que se va. Noto su mirada escrutadora a la búsqueda de cualquier indicio que me delate. ¿Notará lo mismo en mi mirada?



Le aviso de que solo quedo yo.



- Bien, ya puedes desnudarte, todo menos el sujetador.



Estoy un poco sorprendido, aun cuando ya me ha usado aquí en otros momentos, pero nunca desnudo. Pienso que habré hecho algo inadecuado y que me lo dirá enseguida.



- Zorrita, mete el tapón, coge el lápiz puntero, colócate el collar y dale la vuelta a los huevecillos con la cadena - cuando le digo que ya está añade -. Ponte las pinzas bien apretadas y siéntate en la mesa. Envíame fotos de cada cosa, otra de toso el cuerpo, por delante y por detrás. Yo tengo que salir. Espera así hasta que te lo diga- y termina la conversación sin darme tiempo a preguntarle si pongo las pinzas por debajo de sujetador. Opto por hacerlo así. Y empiezo a hacer las fotos y enviárselas.



Llevo más de una hora en semejante condición, doblegado, sin moverme, con las pinzas y el plug haciéndome notar el fuego que despiertan en mi interior y en los pezones.



- Mete el lápiz por la punta de la pollita, foto y ya te puedes ir - me llega Su nuevo mensaje.



Noto cómo va entrando el lápiz, fino, despacio notando la invasión que se apodera del interior de la pollita, provocando una erección que no se si facilita su entrada o bien la facilita. Me siento dominado, sin nada ya que no le pertenezca, todo ya Suyo. Coloco el bóxer de tal forma que impida que se salga el lápiz, con cuidado en cada movimiento, en cada paso que acentúa la invasión y la humillación en la que me hace sentir inmerso.



Llego a casa, leo un rato y preparo la cena aún con el sujetador puesto e invadida la pollita por el fino grosos del lápiz. Me doy cuenta entonces de la mezcla tan curiosa del bultito de la prenda femenina sobre la camisa tapando unos pechos lisos con unos pezones ridículos y estar follado por la pollita dejando más incierta la condición sexual que debo sentir.



Termino de cenar y cuando voy a sentarme recibo un mensaje de Usted en que me dice que ya puedo sacar el lápiz y desnudarme.



- Salvo el sujetador - añade.



Lo hago sin demora y recibo un mensaje de Laura.



- No puedo hablar mucho. Estas precioso en la foto que me ha enviado la Señora. Estoy pendiente de recibir mensajes de ella. Me parece curiosa esta situación, aunque estoy mojada todo el día.



- Me alegro de cuanto me dices y de que estés tan excitada. Señal de que las cosas van bien - respondo pensando en qué fotos le habrá enviado -. ¿Ya estás más tranquila?



- Realmente no. Aunque ya está hecho. Esperaré a ver si dicen algo. Mientras voy a seguir disfrutando de esto. Iba a desahogarme con mi marido pero la Señora me ha dicho que de momento no, que me quiere tener así. uuufffssss qué querrá decir...



- Que hasta que no te lo diga ella no folles con tu marido. Te dirá cómo para que lo disfrutes más y seas más de Ella.



Me dice que me tiene que dejar y se despide hasta otro momento.



- ¿Y cómo está mi flor? - me pregunta en un nuevo mensaje.



- Bien Señora. Con la sensación de que soy y siento solo lo que Usted desea en cada momento.



- flor, no es una sensación, es así, es tu condición, sentir y sentir lo que deseo en el momento que me apetece. Y sé que te gusta.



- Si Señora, así es - dejo un espacio y continúo. Señora, he estado hablando con Laura, está encantada con Usted.



- Lo se florecilla. Ahora seguiré sembrando con ella. ¿Sabías que era tan salida?



- No Señora, nunca lo hubiera pensado.



- Pues si todo continúa así vas a tener algo más que una compañera, jajaja



Me quedo sin palabras, pensando en esto último, aunque lo esperaba, no pensaba que fuera tan rápido.



- Si Señora, como Usted desee - digo con la piel erizada.



- No flor, no. Como tú deseas. ¿Si no, por qué empezaste diciéndome lo del móvil? Bueno te dejo, te dejo, tengo cosas que hacer antes de sembrar.



Empiezo a despedirme de Usted, sin saber si hasta más tarde o hasta mañana, cuando recibo instrucciones Suyas.



- Esta noche pronto a dormir, sobre la esterilla y tapado con una manta, collar, un cinturón en la cintura, una cuerda en el collar, por delante, la bajas y te das dos vueltas con ellas en los huevecillos y la pasas por el culito sujetándola al cinturón por detrás - ya noto el efecto y la sensaciones que voy a sentir -. QUE descanses bien mi putita.



- Gracias Señora, la tengo cada instante en mi piel, en mi interior.



Busco una cuerda fina, me pongo el collar rosa, sujeto la cuerda en la argolla por la parte delantera del collar, la paso por dentro del sujetador que ya noto como una prenda mía y la bajo hasta los huevos, dando dos vueltas que también envuelven la pulsera de los huevos con una margarita metálica, la flor que tanto gusta a mi Ama. La paso entre las nalgas y la fijo en el cinturón marrón que ya he puesto en la cintura. La tirantez desde el cuello, la presión en los huevos, acentuada por cada movimiento, el noce y la tensión entre las nalgas, hace que esté dispuesto a cuanto desee, que solo piense en Usted y tener la dependencia que le tengo, haciendo que me sienta algo que solo Usted puede decidir.



Preparo la esterilla, foto y la envío, pongo la manta, foto y la envío y antes de acostarme, deduciendo que no voy a dormir, hago foto del colla en la que se ve un trocito de cuerda y la envío, otra foto de los huevecillos atados y la envío, una foto que se ve todo el cuerpo y se aprecia los huevecillos tensos, ni subidos ni bajados por la tirantez de la bajada de la cuerda del colla y por el retroceso entre las nalgas y se la envío. Como puedo, hago foto de las nalgas con la cuerda que aparece entre ellas y se la envío, dejo el móvil con el temporizador conectado sobre la cama, me inclino abriéndolas nalgas con las manos, se ve la cuerda atravesando el culo y se la envió. Apoyo el móvil en un mueble, temporizador y foto de cuerpo de cuerpo entero por la espalda y se la envío. Solo deseo que le guste y que mi entrega le llegue como Usted se merece.



- Estas preciosa florecilla. A descansar.



Su rápida respuesta me llena de alegría y satisfacción. Le respondo dándole las gracias y diciéndole que ya estoy acostado y que la siento en mí.


Datos del Relato
  • Categoría: Dominación
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